RAEE

Un AEE (aparato eléctrico y electrónico) se convierte en un residuo de aparato eléctrico y electrónico (RAEE) cuando su usuario entiende que llegó al final de su vida útil. En lugar de descartarlo sin discriminación, el usuario debería acercarlo a un punto verde, de este modo lo reinserta en una economía circular que le es muy necesaria al medio ambiente.

Desde hace ya varios años asistimos a un cambio progresivo en la concientización del cuidado de nuestro planeta. Como lo dio en llamar “One Strange Rock”, el programa de NatGeo, “esta extraña roca” es el lugar donde vivimos y para que su mecánica siga funcionando lo mejor posible tenemos que ayudar en su conservación.

Las cosas que podemos hacer son muchas. A continuación, listamos algunas en las que podemos trabajar:

  • Ahorrar u optimizar la energía eléctrica en todo lo que se pueda.
  • Utilizar transporte público o compartir los autos particulares.
  • Imprimir lo menos posible.
  • Intentar reducir el uso de bolsas de plástico.
  • Utilizar productos personales o de limpieza del hogar amigables con el ambiente.
  • Separar o discriminar los residuos.
  • Reciclar.

Debemos intentar incorporar de forma progresiva algunas de estas prácticas de manera que podamos contribuir a un desarrollo sostenible, que acompañe al mejoramiento mundial desde nuestro lugar. Así, el paso de nuestra generación por el planeta no deje una huella negativa.

De AEE (aparatos eléctricos y electrónicos) a RAEE (Residuo de aparatos eléctricos y electrónicos)

El progreso tecnológico tiene un lado poco amable con el medio ambiente. La causa es la cantidad de residuos que genera al impulsar un recambio cada vez más frecuente. Y esto, ocurre conforme a que se crean versiones mejoradas de los aparatos.

Los aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) son dispositivos de diversos tipos tales como:

  • Electrodomésticos (heladeras, batidoras, microondas).
  • Dispositivos informáticos (computadoras, tablet, impresoras, scanner).
  • Aparatos de telecomunicación (celulares, teléfonos fijos, modem, router ).
  • Elementos los de iluminación (farolas, focos, fluorescentes).
  • Equipos médicos (respiradores, desfibriladores, monitores varios)
  • Máquinas utilizadas para transmitir y medir la corriente o un campo.
  • Etc.

El punto en el que convergen todos es que se alimentan de corriente eléctrica o campos electromagnéticos para su funcionamiento. Un AEE se convierte en un residuo de aparato eléctrico y electrónico (RAEE), cuando el usuario entiende que ya no tiene una vida útil y lo descarta. No podemos establecer en líneas generales la vida útil de los AEE, ya que son muchos los factores que intervienen. Aunque, sí podemos darles un nuevo valor a su utilidad, ingresando así a la “cultura del reciclaje”.

Una vez vueltos en RAEE es importante entender que no todas sus partes o componentes son amigables con quienes lo procesan o se exponen de alguna manera a ellos. Esto se debe a que muchos están compuestos por sustancias que deben ser tratadas como “residuos peligrosos”. Y como tales, resultan altamente contaminantes del ecosistema, ejemplos de las mismas el plomo, litio o el mercurio.

Una deficiente gestión de residuos puede implicar mayores problemáticas socioambientales en un país y luego a mayor escala.

Es el Estado el encargado de velar por la conservación del ambiente y administrar las normativas correspondientes para las plantas de reciclaje. Cabe destacar que es importante que se lleven a cabo investigaciones para potenciar la competitividad de las industrias, que operan con estos elementos. Así como también es fundamental que las plantas puedan incorporar tecnologías que las ayudan en los procesamientos.

 

¿Cómo colaboramos en su reciclaje?

Colaborar en la discriminación de residuos es lo que está más a nuestro alcance como ciudadano. A largo plazo tenemos que ir procurando que el recambio tecnológico sea un desarrollo lo más sostenible posible.  

En diferentes partes del país se han instalado “Puntos Verdes”, gestionados por las áreas de Ambiente de las provincias o municipios. Si estás en Buenos Aires, podés ubicar el contenedor que te quede más cercano en este sitio web:  https://www.buenosaires.gob.ar/ciudadverde/separacion/donde-se-llevan-los-materiales-reciclables/puntos-verdes. Dichos puntos, son lugares (a veces fijos o móviles) en los que el vecino puede ir a depositar los AEE que desean descartar y así los incorporamos a una economía circular. Estos aparatos pueden tener un alto valor de recuperación en sus diferentes destinos, ya sea ensamblados en sus componentes o reparados para ser donados.

Según cifras oficiales en CABA, “cada habitante genera al año 7 kg de RAEES”[1]. Por eso fue un gran paso que en el 2006 entrara en vigencia la Ley 1854 de “Tratamiento de residuos-impacto ambiental protección del medio ambiente”.

Cuando se clasifican sus componentes, lo que se encuentra en cantidades aproximadas son[2]:

  • 72% de materiales reciclables (plásticos, metales ferrososos y preciosos, vidrio)
  • 25% de materiales reutilizables (cables, motores, fuentes, lectoras, imanes).
  • 3% de residuos peligrosos (tubos de rayos catódicos, plaquetas de circuitos integrados, gases de refrigeración, PCB).

El éxito de este proceso radica, en gran medida, en el impulso de campañas de concientización. Fomentar conciencia de que estamos en un contexto de crisis ecológica y esto debería estar a cargo de cada jurisdicción. Así, se le explica a cada vecino cómo discriminar los residuos y se le indica dónde acercarlo.

A pesar de que a cada actor (Estado, empresas, instituciones y ciudadano) le corresponde un tipo de responsabilidad diferente y un camino particular, deben pensar en la misma meta reciclaje-ecología-calidad de vida.

 

[1] Clasificación extraída del sitio oficial: https://www.buenosaires.gob.ar/agenciaambiental/residuos-de-aparatos-electricos-y-electronicos

[2] Cifra obtenida del sitio oficial: https://www.buenosaires.gob.ar/agenciaambiental/residuos-de-aparatos-electricos-y-electronicos